sábado, 17 de noviembre de 2012

Bibliotecas Públicas y Escolares Dominicanas: una Deuda Social Imperdonable

Uno de los círculos viciosos que afecta nuestra cultura y educación se evidencia en la escasez de bibliotecas y de lectores.  Una es consecuencia de la otra y viceversa.  Pero también tienen su origen en un sistema político que por más de 50 años nos ha gobernado jugando a permanecer en el poder y no apostando a resolver las necesidades y expectativas de la nación dominicana.

Por Ricardo Vérgez-Vanderhorst

La Junta de Gobierno de IFLA[i] reunida el 24 de agosto de 2002 en Glasgow (Escocia, Reino Unido), en ocasión del 75  aniversario de su creación Afirma que los servicios de bibliotecas e información promueven el desarrollo sostenible al asegurar la libertad de acceso a la información[ii].  En consecuencia, estos inciden en la reducción de la brecha digital  y contribuyen con la promoción social de los ciudadanos.

Quienes trabajamos en servicios de información como bibliotecas y centros de documentación en la República Dominicana, conocemos, en mayor o menor grado, la contribución de la tecnología a nuestra vida cotidiana, a la educación, a la salud, al quehacer cultural, a las artes y al ocio.  Pero también estamos conscientes de que en el ámbito tecnológico se reflejan y evidencian aún más las deficiencias lectoras que se traen del ámbito impreso.

Conforme a información desplegada por el INDOTEL, en nuestro país hay 15 empresas proveedoras de conexión a Internet.[iii]   También nos dice que al 31 de agosto pasado había 1,792,357 cuentas de acceso a Internet[iv].  Ambos son números fríos que no reflejan ningún valor cualitativo de los servicios, de las conexiones, la concentración de estas cuentas y mucho menos del uso que hacemos de Internet.

En sentido general, disponemos de conexión en el trabajo, en centros de estudios, en el hogar, en el teléfono móvil, en plazas, restaurantes, clínicas, etc.; pero no hay garantía de que seamos buenos explotando las potencialidades de la red de redes.  La mayoría de nuestros conciudadanos tienen poca experiencia en el uso de bibliotecas y, por consiguiente, en el manejo óptimo y en el aprovechamiento de la información –que en la Web es abrumadora, descontrolada,  caótica, sin reglas y sin garantías de calidad y veracidad—.  Además, a pesar de la competencia entre los proveedores y el impuesto para el desarrollo de las telecomunicaciones[v], los costos del acceso a Internet son todavía muy altos y las velocidades de conexión muy bajas.

Los dominicanos casi no conocemos las bibliotecas, no estamos acostumbrados a usarlas  pues estas han brillado por su ausencia en nuestras comunidades, en nuestra formación escolar y ciudadana.  No muchos guardamos el agradable recuerdo y el consecuente efecto favorable de visitar –con frecuencia, curiosidad y ese encanto casi mágico— bibliotecas en nuestra infancia.  De recordar los mundos y personajes fantásticos y reales, las aventuras excitantes y las historias apasionantes  que allí disfrutamos.  De utilizar el conocimiento en ellas aprendido y con el cual crecimos y nos destacamos.

En la mayoría de los casos, nuestras ciudades y escuelas son espacios sin bibliotecas.  Nuestros barrios están huérfanos de estos centros de promoción humana y de crecimiento del ciudadano.  Sólo Villa Duarte, Villa Juana, Gazcue y Zona Colonial, se pueden considerar privilegiados al tener una biblioteca pública (no una biblioteca universitaria que por compromiso social atiende necesidades del público en general) que atiende a la comunidad, sus necesidades y orienta sus travesías por los caminos de la información impresa o digital.  Aquí también debemos destacar el caso de las comunidades en las que funcionan los CTCs[vi], pues con el trabajo que realizan han ido transformando de a poco la vida a los pobladores de esas localidades en alto riesgo social.

Pero estos casos son solo muestras de lo que se debe y puede hacer.  Continúan siendo islotes aislados incluso entre sí por grandes canales de incomunicación, ignorancia, analfabetismo, falta de cooperación, pero sobre todo, por la ausencia de una política estatal de lectura, de biblioteca y de información que hagan cumplir uno de nuestros derechos básicos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.[vii]

Pero, esencialmente, políticas estatales que permitan al ciudadano, sin importar su condición, disfrutar de los derechos  expresados por nuestra Constitución, para este caso, los citados en los artículos 49 inciso 1) que declara: “Toda persona tiene derecho a la información.  Este derecho comprende buscar, investigar, recibir y difundir información de todo tipo, de carácter público, por cualquier medio, canal o vía, conforme determinan la Constitución y la ley.[viii]  También  el artículo 64 en el que reconoce: “Derecho a la cultura.  Toda persona tiene derecho a participar y actuar con libertad y sin censura en la vida cultural de la Nación, al pleno acceso y disfrute de los bienes culturales, de los avances científicos y de la producción artística y literaria…[ix]   

Como nuestro país tiene pocas bibliotecas, el hábito de lectura de nuestra gente es bajo.  En vista de que hay poca demanda de recursos para lectura, el mercado del libro es mínimo y la industria editorial dominicana –que prácticamente depende de los libros de texto, muy cuestionados por la frecuencia de sus reemplazos y por  cuestiones didácticas y de contenido—produce poco que se pueda consumir para entretenimiento, aprendizaje no formal o para toda la vida.  La calidad de la educación está en discusión y la homologación de conocimientos de nuestros estudiantes queda por debajo de los de nuestros vecinos y de países de perfil similar al nuestro. 

En este momento de interés político de reforzar la educación, en que se plantea eliminar el analfabetismo, es propicio integrar a estos planes las pocas bibliotecas existentes.  Claro que para eso es necesario saber cuáles son, dónde están y qué pueden aportar.  Sin bulla ni aspavientos mediáticos conocemos –por un libro publicado por el Archivo General de la Nación, quizás la única entidad del área cultural que, a pesar de la incertidumbre actual, se mantiene haciendo lo que tiene que hacer—, que al momento de su publicación habían sido inventariados 214[x] archivos.  Se sabe dónde están estos, de qué tipo son, qué tipo de fondos contienen y a quiénes están orientados sus servicios; mientras que de las bibliotecas públicas y escolares, nada o poco sabemos.  Sólo que la inteligente, tecnológica y costosísima Biblioteca Nacional, cinco años después sigue vacía de lectores y ahora llena de agua.

Para continuar con abonos la cancelación de esta deuda social, es menester diseñar y ejecutar una estrategia nacional para dotar las escuelas de nuestro sistema educativo de bibliotecas, bibliotecarios, recursos documentales y el equipamiento necesarios para que cumplan su rol de centros de recursos para la enseñanza y el  aprendizaje.  Junto con los cambios curriculares que demanda la época es necesario un nuevo modelo de gestión integral del sistema educativo que involucre incluso a los ciudadanos.

También se requiere de la sinergia entre Gobierno, sociedad civil y sector privado para que los municipios cumplan con su cuota de gestionar y trazar la política cultural local.  Que cada cabildo tenga la obligatoriedad y la capacidad de instalar y hacer funcionar con eficiencia las bibliotecas que su población necesite.  Y lo más importante, que estas ofrezcan los servicios que la comunidad necesita, incluyendo crear la memoria colectiva.

Junto a políticas de Estado orientadas a cumplir la Ley del libro y bibliotecas[xi], diseñar prototipos de centros bibliotecarios modernos y adecuados a nuestra realidad provincial, municipal y barrial.  Centros en que la tecnología sea una herramienta más, importante, pero una más del conjunto.  En los que el usuario, sus necesidades y expectativas sean los protagonistas y su razón de ser.  Centros que promuevan: el desarrollo individual y colectivo, una ciudadanía y ejercicio democráticos responsables, la alfabetización digital e informacional, la autoformación, el ocio y el aprendizaje a lo largo de la vida, la creación y protección de recursos basados en la memoria local o comunitaria, la protección del patrimonio cultural tangible e intangible, la creación artística y literaria.  En fin, la formación y promoción de ciudadanos y comunidades autosuficientes en el uso responsable de la información.  Que la aprovechen pertinentemente y que sean capaces de generar, compartir y difundir éticamente nuevo conocimiento y obras.

Como decía el Presidente en su discurso del 16 de agosto, “Manos a la obra”[xii]; que en cuanto a bibliotecas públicas y escolares tenemos una gran deuda social acumulada que se hace necesario comenzar a pagar urgentemente.  Es un compromiso de todos, pero es necesario que trabajemos en equipo; empujando al mismo tiempo y hacia un punto común; y dejando de lado, alguna vez, los intereses particulares en beneficio de nuestro país, de nuestra gente y de nosotros mismos.   

Uno de mis temores parte de que en el Programa de Gobierno del Presidente Medina[xiii], las palabras biblioteca, información, mediateca, centro de documentación, brillan por su ausencia.  De modo que como ha manifestado el propio Presidente Medina “Actúo apegado a mi programa de gobierno”[xiv] y, en consecuencia, si esa es la herramienta guía que tienen los ministros para orientar su trabajo, parece que lamentablemente no debemos esperar que se hará mucho sobre las bibliotecas al servicio del ciudadano. 

Pero es el momento para que quienes tenemos contacto con las necesidades y expectativas, –de servicios bibliotecarios— manifiestas y no expresadas, de nuestros conciudadanos, iniciemos un proceso de discusión pública de la cuestión.  Sensibilicemos a la gente, alertemos a nuestras autoridades.  Saquemos de las salas de lectura y de los estantes nuestra realidad bibliotecaria nacional.  Ventilemos los problemas para buscarle solución.  Difundamos los servicios para darlos a conocer.  Puntualicemos las falencias e incongruencias de la Ley del Libro y Bibliotecas y propugnemos su aplicación ahora que, finalmente, ya fue promulgado su Reglamento.


[i] Del inglés International Federation of Libraries Associations o Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas.
[ii] Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones (2005): Declaración acerca de las bibliotecas, los servicios de información y la libertad intelectual, http://archive.ifla.org/faife/policy/iflastat/gldeclar-s.html, consultada el 8 de noviembre de 2012.
[iii] Sector de las Telecomunicaciones, Internet. http://www.indotel.gob.do/index.php/sector-de-las-telecomunicaciones/internet, consultado el 18 de octubre de 2012.
[iv] Indicadores estadísticos mensuales. http://www.indotel.gob.do/index.php/documentos/estadisticas, consultado el 7 de noviembre de 2012.
[vi] Centros Tecnológicos Comunitarios instalados por el Gobierno Dominicano a través de Indotel y Gestionados por el anterior Despacho de la Primera Dama y junto con el servicio de Bibliobús de la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana. http://www.indotel.gob.do/index.php/indotel/proyectos-indotel/centros-tecnologicos-comunitarios, consultada el 7 de noviembre de 2012.
[vii] Declaración universal de los derechos humanos, artículo 19. En: http://www.un.org/spanish/aboutun/hrights.htm , consultada el 1 de noviembre de 2012.
[viii] Constitución de la República Dominicana 2010. En: http://www.migracion.gov.do/leyes/constitucion_dominicana_2010.pdf, consultada el 1 de noviembre de 2012.
[ix] Idem viii.
[x] Directorio básico de archivos dominicanos, Santo Domingo : Archivo General de la Nación, 2012.
[xi] Ley No. 502-08 del libro y bibliotecas, Santo Domingo : Secretaría de Estado de Cultura, 2009.
[xii] Discurso de Toma de Posesión del Excelentísimo Señor Presidente de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sánchez. En: http://presidencia.gob.do/discurso/discurso-de-toma-de-posesion-del-excelentisimo-senor-presidente-de-la-republica-dominicana-lic-danilo-medina-sanchez-16-de-agosto-de-2012/. Consultado el 21 de octubre de 2012.
[xiii] Plan de gobierno 2012-2016 Danilo Medina Presidente PLD. En: http://juventudyliderazgo.blogspot.com/2012/04/plan-de-gobierno-2012-2016-danilo.html, consultado el 1 de noviembre de 2012.
[xiv] Danilo Medina: “Actúo apegado a mi programa de gobierno”. En: http://www.diariodominicano.com/dominicana-hoy/2012/09/16/127453/danilo-medina-actuo-apegado-a-mi-programa-de-gobierno-, consultado el 1 de noviembre de 2012.

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